jueves, 12 de mayo de 2011

Ricardo Fernández Barrueco ¿víctima de una conspiración?

El joven empresario
Ricardo  Fernández Barrueco

Ricardo Fernández Barrueco, empresario detenido en la sede de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), desde noviembre de 2009, por hechos irregulares ocurridos en los banco liquidados Banpro, Bolívar, Canarias y Confederado, no es, ni fue un banquero como se ha señalado en reiteradas ocasiones, si no un venezolano de negocios que inició su carrera hace más de 18 años, como dueño de una pequeña compañía de camiones, que con el paso del tiempo logró la obtención de empresas como Maicera Proarepa Industria Venezolana C.A., Industria Venezolana Maicera Pronutricos C.A., Venarroz RSA C.A., Monaca Molinos Nacionales C.A., Derivados de Maíz Seleccionado Demaseca C.A., Productos y Financiamientos Agrícolas C.A. Profinca, Consorcio Agropecuario Venezolano Coave C.A., Ríos Algodonera del Sur C.A., la Corporación Agropecuaria Integrada CAICA C.A. y Grasas GRASOCA de Oriente C.A., entre otras correspondientes a la agricultura, servicios, pesca comercial y marítimo naval.

A través de dichas empresas, durante el paro alimentario ocurrido en Venezuela en 2002-2003, Fernández Barrueco saltó a la fama al prestar sus vehículos para apoyar los intentos del Gobierno Nacional por mantener la distribución de los productos de la cesta básica en todos los supermercados, abastos, bodegas y demás locales destinados al expendio de alimentos, cuando empresas privadas acapararon y se deshicieron de toneladas de comida.

Es decir, valiéndose de ser sociedades con la mayor capacidad de distribución, se aseguraron de que los alimentos no llegaran a los anaqueles del país, apoyados por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras). Hoy en día, esto podría verse como un plan conspirativo para haber debilitado el gobierno del presidente Hugo Chávez, con caos económico, social y destrucción del aparato productivo nacional, en el que además de las empresas privadas, altos funcionarios del gobierno e importantes banqueros tuvieron participación.

Esto ocurrió cuando el Gobierno Nacional, buscó un mecanismo alternativo para que el sector productivo del país no estuviera en manos de un solo grupo que en cualquier momento decidiera acaparara nuevamente los productos de la cesta básica generando otro paro alimentario. Fue entonces, cuando Ricardo Fernández Barrueco, atendió el llamado del Ejecutivo que necesitaba empresarios honestos que no jugaran con el hambre del pueblo.

En 2002 prestó la infraestructura de sus negocios, para que la comida que se importaba llegara a la calle Primero de Mayo de La Vega, al barrio Santa Ana de Antímano, al barrio La Dolorita de Petare, El 23 de Enero, Blandín y todos los sectores más necesitados del país, pues también estaba convencido de que era necesario crear una organización alimentaria que sustituyera el monopolio existente.

Para ello, el productor mediano agroindustrial dedicado a la azúcar, maíz y arroz organizó, junto a un grupo de empresarios nacionalistas, un programa completo de alimentación orientado a distribuir de 8 a 10 productos básicos, que llegaran a más de 16 millones de personas, apoyados por el Gobierno Nacional, hoy conocido como Mercal. Esto, sin interés alguno en competir ni destruir la empresas privadas establecidas, si no fortalecer junto a ellas la producción y comercialización de alimentos.

Las acciones de Fernández Barrueco fueron vistas por muchos como heroicas, pero por otros fue fuertemente cuestionada al tildarlo de aliado del Presidente o testaferro de altos funcionarios, así como también se dudó de la procedencia de su patrimonio que previamente había sido auditado y demostrado que era de empresas con gran importancia y larga data.

Más adelante, a mediados de 2009 Fernández compró la empresa Digitel GSM del empresario Oswaldo Cisneros por más de 800 millones de dólares, compañía que tenía una participación del mercado de 19,9% al cierre de 2008, lo que lo convertía en además de partícipe del mercado alimentario a también en el telefónico.

No obstante, Ricardo Fernández también quiso incursionar en la banca al intentar la compra de las cuatro entidades financieras Bolívar Banco, Banpro, Canarias y Confederado, a las que les inyectó capital proveniente de su patrimonio, posteriormente intervenidas y liquidadas por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban). Nunca fue oficializado su nombre como dueño o principal accionista de los bancos, por los que hoy permanece privado de libertad por una variedad de cargos.

¿Quiénes se benefician con la detención de Fernández Barrueco?

Con la detención de Ricardo Fernández, muchas de sus empresas fueron saqueadas para disminuir la capacidad operativa de las mismas, acción con la que se beneficiaron las empresas privadas que volvieron a manejar, aproximadamente, el 60% de producción y distribución de alimentos en el país.

Asimismo, importantes banqueros del país recibieron con satisfacción la migración de los ahorristas de los bancos Canarias, Banpro, Confederado y Bolívar, pues con la compra de los mismos se verían afectados con las intenciones de Fernández Barrueco de otorgar microcréditos a los ahorristas y apertura de numerosas sucursales.

Es decir, Ricardo Fernández al tener participación en la agroalimentación, en la banca y la telefonía, se convertía en un amplio empresario, que pudo haber sido visto como competencia por muchos.
Por ello, su detención es vista como una conspiración de los principales empresarios del país y altos funcionarios de gobierno, para eliminar un obstáculo para poder presentar a Venezuela como un país como desolado y sin posibilidades de inversión para generar caos nuevamente al país.

Enlaces de interés para esta nota
  1. http://www.reportero24.com/2011/03/ricardo-fernandez-barrueco-%C2%BFvictima-de-una-conspiracion/
  2. http://primicias24.com/nacionales/empresario-ricardo-fernandez-barrueco-asegura-haber-sido-estafado/
  3. http://primicias24.com/tag/ricardo-fernandez-barrueco/
  4. http://www.elreservado.es/news/view/220-noticias-espias/855-la-extrana-dependencia-entre-chavez-y-los-hermanos-castro
  5. http://independent.typepad.com/elindependent/2010/09/venezuela-174-empresas-expropiadas-en-lo-que-va-del-a%C3%B1o-.html
  6. http://www2.ntn24.com/content/aqui-vamos-nuevamente
  7. http://elpalomo.info/2010/09/ntn24-aqui-vamos-nuevamente/
  8. http://vencedorenboyaca2.blogspot.com/2010/04/alvaro-gorrin-ramos-se-autoincrimina-en.html
  9. http://primicias24.com/nacionales/ricardo-fernandez-barrueco-documentos-del-caso/


martes, 3 de mayo de 2011

Aquí vamos nuevamente

Robert Raben
Como veterano del mundo de la política de Washington DC, sé demasiado bien lo fácil que es para la política destruir principios.
Y como alguien que creció en Miami justo después de la pesadilla liderada por Castro, estoy particularmente familiarizado con la forma en que la retórica populista puede preparar el camino hacia un estado totalitario atrapado en un ciclo de miedo y pobreza, por supuesto, siempre por el bien del pueblo.
Durante años he visto a Hugo Chávez seguir un curso demasiado familiar: desde el increíble arrogante que en 1998 prometió mejorar el bienestar de sus compatriotas venezolanos, resguardar sus derechos a través de una constitución renovada e imponer controles sobre la corrupción, hasta el demagogo que abolió los límites impuestos sobre los mandatos para garantizarse así la continuidad en el poder, abarrotó la Suprema Corte del país y restringió los medios de comunicación.
El poder puede llevar a la corrupción, sin dudas, y tristemente basta con mirar a Venezuela para encontrar ejemplos. Pero no son los principios de Chávez los que me conmocionan y consternan (me enferman quizá, en lugar de consternarme). Es la elite izquierdista fuera de Venezuela, que incluye a nuestro propio país, que continúa apoyando a un hombre cada vez más abierto en su desprecio por los principios básicos de una sociedad civil moderadamente liberal: estado de derecho, separación de poderes, un sistema electoral democrático, derechos humanos y libertad de expresión.
Esto es para ustedes, Hollywood: apoyar a un político, en este país o en el extranjero, simplemente por oponerse a la fuerte derecha, es un fundamento terrible para la donación responsable. Las estrategias son importantes, y mucho más cuando ponen en peligro los principios mismos que se supone que apoyan.
Las estrategias propias de Chávez son cada vez más pesadas. El pasado mes de diciembre, él encarceló a la jueza María Lourdes Afiuni luego de que ella dejara en libertad condicional a un empresario que había sido enviado a prisión sin juicio durante casi tres años, en violación de las propias leyes de Venezuela y los principios internacionales de derechos humanos.
Más o menos al mismo tiempo, el empresario Ricardo Fernández Barrueco fue encarcelado en lo que actualmente parece haber sido el lanzamiento de una nueva ronda de esfuerzos para la consolidación del poder de Chávez: el gobierno confiscó los cuatro bancos de Barrueco al igual que su compañía de distribución de alimentos y congeló sus activos. Al igual que la Jueza Afiuni, Barrueco todavía no ha tenido su día en un Tribunal (y dado el destino de la Jueza Afiuni, será necesario un jurista muy valiente para probar la verdad).
Más recientemente, Caracas se hizo cargo del octavo banco más grande de Venezuela, citando irregularidades. Una de ellas, sin duda, fue que el dueño Nelson Mezerhane es además accionista en Globovision, la última estación de televisión anti-gubernamental que quedaba en el país. (RCTV, la estación emisora pública más antigua de Venezuela, perdió su licencia para emisiones públicas en un acto de retribución política en 2007, y fue eliminada permanentemente del aire este pasado enero cuando se negó a emitir un discurso de Chávez).
Socio de Mezerhane y propietario mayoritario de Globovision, Guillermo Zuloagoa, fue arrestado por cargos de difamación el pasado mes de marzo; al igual que Mezerhane, huyó del país y se encuentra exiliado. A este exilio se unió Pedro Torres Ciliberto, otro prominente empresario cuyos tres bancos fueron recientemente confiscados por el gobierno.
Está todo dicho, Venezuela ha privatizado cerca de una docena de bancos durante los últimos meses, garantizando su control sobre aproximadamente el 30% de la industria. Estas últimas movidas complementan las adquisiciones tan anunciadas por Chávez de otros mercados clave, entre ellos el petróleo, la industria agropecuaria y las telecomunicaciones, a menudo a través de la nacionalización de activos que estaban en manos de compañías europeas y norteamericanas que habían sido invitadas a invertir en el país en años anteriores.
No es necesario remontarse tan atrás como hasta la Revolución Cubana (luego de la cual Chávez parece estar modelando su propia consolidación de poder) para ver lo que auguran estos eventos. El arresto en 2003 de Mikhail Khodorkovsky, director ejecutivo de Yukos, la empresa petrolera líder de Rusia, todavía está presente en las mentes de muchos observadores internacionales, como lo está la posterior adquisición de Putin de la compañía y el levantamiento del nuevo estado ruso autoritario.
A todos los socialistas ambiciosos que no pueden reunir demasiada simpatía por los banqueros y magnates de los medios de comunicación, los consideran las ratas de una mina de carbón (o, a los que huyeron en exilio, las ratas que abandonaron el barco que se hundía).
El uso indebido del poder por parte de Chávez y la corrupción de su gobierno nos afecta a todos, y los verdaderos populistas deberían preocuparse.
Hace seis meses, la Comisión Interamericana sobre Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos publicó un informe en el que se detalla que los principios básicos de democracia y derechos humanos son comúnmente violados en Venezuela. Desde entonces, las cosas sólo han empeorado: El índice de asesinatos es cada vez más alto. Dos bloggers fueron arrestados por haber publicado tweets, con amenazas de una censura mayor de Internet. Un decreto presidencial ha creado un “Centro de Estudio Situacional de la Nación” con amplios poderes de censura.
El mes próximo Venezuela realizará sus primeras elecciones parlamentarias en casi cinco años. La oposición intervino las últimas elecciones en protesta. Ahora está de vuelta con una fuerte campaña.
Es a la oposición de Chávez a quienes los norteamericanos que creen en la audacia de la esperanza deberían brindar su apoyo.

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jueves, 7 de abril de 2011

Ricardo Fernandez Barrueco

U.S. Needs To Deal With Chavez
An avowed friend to Iran and other rogue states, Hugo Chavez is a reality that President Obama needs to deal with now
Intelligent Investing
Hilary Kramer, 08.17.10, 12:00 PM EDT

Oliver Stone's recently released documentary, South of the Border, depicts Venezuela's Hugo Chávez as an emerging South American leader striving and fighting for a "classless utopia." It does nothing more than promote an idealized interpretation of the delusional achievements of Chávez. Tragically, this film represents a missed opportunity where the escalating injustices that have befallen the Venezuelan people--and their enterprises--could have been exposed.
Stone simply perpetuates the myth among some extreme liberals that Chávez is merely a populist, a leader who has justifiable and fair grievances about Western capitalism.
This depiction, of course, is merely the cinematic portrayal of Chávez. The non-fiction version is far more akin to Stalin. The real story of Chávez would have made for a more interesting film that would have made real impact by revealing the human rights atrocities and the asphyxiating acts of anti-capitalism under which Venezuelans struggle today.
With the States' diplomatic interests so intensely focused on the Middle East this past decade, it's no wonder that Chávez has risen, ever so quietly, to become a geopolitical nightmare for the United States. His close relations with Tehran, financing of the Colombian terrorist organization, the FARC and support for other Bolivarian strongmen, like the country's president Evo Morales, risks destabilizing the entire region.
In recent months, emboldened perhaps by Washington's turn-the-other-cheek approach to Latin America, Chávez has aggressively moved to gain absolute control of his country's various branches of government and civil society. In February the Inter-American Commission on Human Rights issued a report about widespread human rights abuses in the country. At that time and since then, many government critics headed into exile and some prominent citizens have been tossed in jail. Not surprisingly, they are all owners of companies in key industrial sectors in Venezuela.
Chávez's appetite for private-sector takeovers has been swift and efficient, reminiscent of how Putin's Kremlin stepped in to quickly take over its oil industry by jailing the CEO of Yukos in 2003. The charges against Khodorskovsky were, of course, cooked, and the trial that ensued was a farce. But it did not matter. Moscow now has complete control over Yukos.
This scheme is playing out in real time now in Caracas. In the past seven months the government has seized more than a dozen banks, giving Chávez control over 30% of the industry. In all, Chávez has privatized companies with Venezuela’s oil, mining, banking, media, and steel, cement and food sectors. It seems that Chávez, in addition to the illegal acts against his own people, also has no respect for commitments and contracts regarding international investments by private companies in his country.
The stories always unfold in some absurdly manipulated and crooked manner. For example, in June, the Venezuelan government took control of 11 oil rigs owned by U.S. firmHelmerich & Payne ( HP - news - people ). The reason given was this company, which had been in Venezuela for 52 years, had ceased operating its rigs. In reality, Helmerich & Payne had stopped operating its rigs because Venezuela's state-run oil company, PDVSA, owed the company more than $100 million. This was a setup.
President and CEO Hans Helmerich said in a statement after the takeover, "We simply wanted to be paid for work already performed. We stated repeatedly we wanted to return to work, just not for free!"
Turning back to the bigger picture; the situation is escalating dangerously. The takeover of these key industries is giving Chávez total and complete power--to the point where he can decide if the people of his country eat or starve. But given the sour economic mood here in the U.S. and the general populace’s apathy toward "big business," it is no surprise that the Venezuelan victims of Chávez's crackdown are getting much less international press than the more widely reported conflicts with foreign businesses struggling to operate in Venezuela. Even those situations are going almost completely unnoticed and certainly, foreign governments, including our own, have failed to step in and intervene in any meaningful way.
This is not a situation unique to the energy sector. Verizon Communications ( VZ - news - people ) was on the receiving end of a Chavez shakedown in 2007 when Chavez bought out the Verizon stake in Venezuelan telecommunications carrier CANTV at a price far below what most analysts deemed reasonable.
The most visible case concerns Guillermo Zuloaga, the main shareholder of Globovisión, and his partner, Nelson Mezerhane. Together, they own the last independent television station in Venezuela: a 24-hour television news network known as the opposition television network. In March 2010 Zuloaga was arrested for remarks that he allegedly made during an Inter American Press Association meeting in Aruba regarding the Venezuelan government's restrictions on freedom of expression. Zuloaga was released soon after, but banned from leaving the country.
In May Chávez ordered Zuloaga's arrest again, this time on "criminal charges that he and his son had illegally stored 24 new Toyota ( TM - news - people ) vehicles in their garage in order to manipulate prices." Zuloaga, who does in fact own a Toyota dealership, was able to flee the country and may seek asylum in the U.S. Chávez now claims that the state owns 25.8% of the shares of Globovisión because they belonged to Mezerhane, who owned a bank that the government took over.
The other involves Ricardo Fernandez Barrueco, whose case most resembles that of Yuko's fallen CEO. His firm, PROAPERA, stepped in to service the country's feed-the-poor program during a national strike in 2002. In 2009, when the government fell behind in its payments and racked up a $1 billion debt with PROAPERA, Barrueco transitioned into the banking sector with the approval of Venezuela's Superintendency of Banking.
A few months later, during yet another wave of nationalization, Chávez seized several banks, including those owned by Barrueco and threw him in jail. The government also seized PROAPERA and handed the keys over to Venezuela's Socialist's Production Unit.
Barrueco sat for nearly a year in a military prison before he was charged in July with various banking violations. In the interim, rampant accusations from anonymous sources and several of Venezuela's "unofficial blogs" attempted to vilify Barrueco in public.
The fate of another targeted businessman, Lorenzo Mendoza, President of Empresas Polar SA, is also on the line. Chávez is trying to put another nail in the coffin of private industry by going after the rest of the country’s food supply. In fact, the state has already nationalized much of it--an issue that has been under scrutiny due to food shortages coinciding with food spoiling in state-owned ports and warehouses.
After some criticism from business chambers, Chávez turned his attention to Mendoza's company, the country's largest food supplier. Chávez has threatened to nationalize all of Polar--a company with 30,000 workers, 14 plants and 75 distribution centers. Until now, Chávez has only moved against Polar's warehouses in Barquisimeto.
Chávez publicly asked who would last longer, referring to himself versus Mendoza and declared an "economic war" on the "bourgeoisie." He personally called out Mendoza declaring, "war is war, my friend. Don’t come complain to me later." Chávez threatened Empresas Polar, claiming the company is not indispensable and he had the power to nationalize any company, perhaps still reeling from Polar's refusal to intervene during the national strike of 2002. After seeing what happened to Barrueco and Zuloaga, I see the writing on the wall.
The jailing of wealthy businessmen is a textbook move by textbook strongmen like Chávez and Putin. Let's be honest, outside of the G-20, it's how the world operates. So no one should be surprised that Mendoza is on the cusp of being deported--or worse--and his company seized, Zuloaga and Mezerhane are both in exile in the United States, and Barrueco sits in a prison cell in Caracas.
Chávez is also taking on the Catholic Church. Venezuela's population is about 90% Roman Catholic and plays a historically important role in the country. A number of priests and bishops have been critical of Chávez's actions and have publicly "mentioned" his great effort to control every resource of importance in the country.
Rarely has the church ever been accused of interfering or trying to seize power from a sovereign country. The Church has no reason to speak out against Chávez other than for their visceral belief that he is hurting the people of Venezuela.
The major target in this battle is Cardinal Jorge Urosa--maybe the last person left in the country that is allowed to say anything negative about Chávez; but not without retaliation. Chávez went on a televised rant about Urosa on July 5, the country’s Independence Day, calling Urosa a "troglodyte." This was in response to Urosa speaking out about the government’s botched handling of the food supply, which led to 100,000 pounds of spoiled food.
Given all of this, the U.S. should be concerned when every week honest companies are having their assets stolen from them and, more importantly, when legitimate business leaders are being jailed. These moves are the final act in a political passion play that we have witnessed before. Just ask the many Cuban-Americans in Miami who saw their livelihoods and families stolen away all in the name of revolution.
It’s obvious that Chávez and the Venezuelan government are well on the road to dictatorship; using the country's resources to line the leadership's pockets, not the pockets of its citizens. It is no coincidence that the banking industry, the media and individuals who posed any threat to Chávez's power have all been involved in "corruption" and have been jailed or forced to flee the country. It is no coincidence that anyone critical of Chávez faces his wrath, publicly, and soon feels the consequence of speaking out, and it is no coincidence that the Catholic Church is among the maligned businessmen and politicians that have tried to oppose Chávez's rule. Chávez has quickly turned Venezuela into a Marxist dictatorship.
Venezuela is depicted in Stone's film as one great leader, embarking on a noble and selfless effort to create a classless utopia. The truth is that the U.S. needs to wake up and realize Chávez is creating a dictatorship that stops at nothing, crushing the opposition and destroying capitalism and private enterprise. The Obama administration is turning the other cheek and this will only result in more innocent people in prison and a dangerous tyrannical regime much too close to our border. It would be a tragedy if the Obama administration decides to sit on their hands until the Chávez threat is literally staring at us in the face.
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